domingo, 27 de septiembre de 2015

Una habitación propia

donde poder tocar música, leer, meditar, desafiar al mundo, habitación que podía convertir en fortaleza y santuario”. 
Fin de viaje-Virginia Woolf

"¿Qué estás pensando?", me preguntan...

Pienso en que sigue vigente lo que decía Virginia Woolf respecto a lo que una mujer precisa para escribir, ya no solo ficción, sino cualquier otra cosa ("una habitación propia...y 500 dólares").

Pienso en los momentos robados a las actividades cotidianas que, gracias a los estereotipos, cumplen muchas mujeres que desean participar o participan en  diferentes disciplinas (investigación, arte, literatura, política).

Pienso en los momentos robados al descanso, a la comida, al interactuar socialmente, a la familia.

Pienso en lo muy difícil que resulta crear cuando todo mundo parece tener una opinión, un consejo, un reproche...un microscopio que descubre y magnifica  cada "falta"; un megáfono que amplifica los atávicos- y desde fuera sembrados- "complejos de culpa" por no cumplir  p-e-r-f-e-c-t-a-m-e-n-t-e   las expectativas de la mirada ajena; una libreta de "castigos" para aplicar en cada caso (la soledad, la comparación, el silencio, el ostracismo, el ridículo, la censura, la suspicacia y la burla).

Pienso en  los instantes en que la tentación de abandonar los sueños propios, de "asesinar" el impulso creativo para no ser apabullada día con día, por diferentes personas, desde que naces hasta que mueres.

Pienso en todas las mujeres que mezclan sus lágrimas con los ríos de tinta que utilizan para expresarse... a pesar de todo y de todos.

Y pienso que yo, también, me voy a pedir una habitación propia, aunque sin los 500 dólares...que no es que no me hagan falta pero, para hacer lo que hago en el campo de la creación,  solo preciso cerrar los ojos, apretar los puños, respirar profundo y refugiarme cobijada por mis libros y mi música.




La indomable autora de este blog

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