viernes, 28 de junio de 2013

CRISÁLIDAS Y CLEPSIDRAS (31 de octubre de 2012 )


Yo sabía,  Señor de las Crisálidas,  que no era tiempo de mariposas;  que era el momento de una amistad sin límites ni barreras donde, cada uno,  se iba conociendo de a poco y se protegía mutuamente.  Donde ninguno llamaba a olvido lo que aún no era ni recuerdo. Donde no se generaban expectativas ni se asumían,  como hechos,  lo que todavía eran intentos .
Yo sabía, Señor de las Crisálidas, que cada uno tiene un bagaje de sueños, esperanzas,  recuerdos y frustraciones y creía que,  con el tiempo, se irían compartiendo de a poco, para que nadie se asuste o se sienta lastimado.

Yo sabía, Señor de las Crisálidas, que hay tantas aristas como años vividos, que no se puede explicar, menos justificar un sentimiento; que no somos dueños del la verdad del otro y que, sin embargo, la confianza iba crecer, así lentito, como crecen las cosas que perduran a través del tiempo.
Yo creía, Señor de las Crisálidas, que usted sabía que lo tenía todo claro y que no iba a ser necesario recordarle que, en mi Clepsidra, hay agua de muchos mares, de diferentes puertos donde a veces he fondeado, otras encallado y en algunos naufragado...pero salido a flote a fuerza de aprender nadando a contracorriente, que es la forma en la que navego en esta vida, para ir sobreviviendo.
Me equivoqué, Señor de las Crisálidas, y con pesar le informo que me está costando mucho confiar en usted:  era del todo innecesario recordarme el tiempo en el que estamos; era del todo cruel mostrarme algo que, en otro momento, me ocultó con la excusa de "no hacerme sentir mal"; era del todo incongruente hablar algo, para actuar en forma completamente distinta (esos dobles mensajes que usted y yo conocemos).
Y como el agua de mi Clepsidra hace rato ya me está gritando lo que no debo, me pienso recetar horas -y distancia- para ver si, a partir de este momento, logro ubicarme en esta relación de espacio-tiempo porque, yo no sé usted, pero no puedo vivir con un ojo soñando y con el otro despierto...me retiro a mi guarida, a sentirme segura, que lo único que ha hecho, con esos "recordatorios",  es remover recuerdos que para usted son ajenos  y abrir cicatrices que no le pertenecen y que creía cerradas hace mucho tiempo.
No, no es tiempo de mariposas, sino de ponerme a salvo.

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